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                                                                “Cuando muere un pescador, una biblioteca se acaba”
                                                                                                                  Oscar Rafael Hernández

A eso de las diez de la mañana del viernes 1 de febrero fueron llegando graneaditos y en grupo, los pescadores artesanales a los amplios espacios de la Universidad Bolivariana de Venezuela en Porlamar. Más de un centenar de estos trabajadores de las costas insulares, respondían así al llamado que les hiciera la emblemática institución. Estaba por producirse nuevamente uno de esos hechos extraordinarios cuya cotidianeidad nos hacen saber que estamos en revolución.

La obligatoriedad del Estado de proteger a los pescadores y pescadoras artesanales en sus caladeros y lugares de trabajo, consagrado en el artículo 305 de nuestra Carta Magna, fue la herramienta constitucional en la que los pescadores margariteños basaron su defensa del más productivo caladero pesquero del Gran Caribe. Y su victoria representó la reversión al servicio del pueblo, en manos de la Misión Sucre, de los amplios espacios que con el nombre de Puerto de La Mar, poderosos sectores del gran capital venían construyendo (con dinero nuestro por supuesto) en un depredador proyecto de explotación turística.

Ya no serían destruidos los fondos marinos entre Punta Ballena y La Isleta por las gigantescas turbinas de los enormes cruceros que surcan el Caribe. Y los pueblos de Margarita y Coche emprendieron la hermosa y difícil tarea de transformar aquellas construcciones destinadas originalmente al comercio, en espacios para la educación incluyente y solidaria de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Victoria popular en el combate.
 
Como proyecto emblemático que es de la revolución, en el área de la Educación Superior, la Universidad Bolivariana, está en permanente creación. Basada en una concepción incluyente y municipalizada se debe fundamentalmente a su pueblo que la creó. Pero en el caso de Margarita ese compromiso se acrecienta, dado que es a los pescadores artesanales y sus luchas que se deben los grandes espacios que ahora ocupa a la orilla del mar.

Esa reunión de aquel viernes era para una primera consulta sobre un nuevo proyecto de Programa de Formación de Grado en Pesca y Acuicultura, cuyas líneas generales fueron expuestas por el profesor Pedro Nass, enlace del Centro de Estudios Ambientales de esa institución. Lo acompañaron un grupo de profesores y los docentes que cursan el Doctorado de Ciencias para el Desarrollo Estratégico.

Veinte, veinticinco y treinta y tantos años eran en promedio, el tiempo en las labores de la mar de aquel grupo de margariteños. La pesca, raíz cultural e histórica de este pueblo representa un enorme acopio de sabiduría popular que la UBV pretende con este audaz proyecto sistematizar para otorgarle nivel académico, con la perspectiva de que sea aprobado este proyecto, como piloto, por el Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior el Programa de Formación de Grado en Gestión de Pesca y Acuicultura.

Desde hace tres años un grupo de profesores viene realizando consultas con personeros y dirigentes del sector pesquero, hasta  esta primera consulta masiva, cuya convocatoria tuvo una excelente respuesta. Ocho nutridas mesas de trabajo consideraron, punto por punto, la propuesta, conociéndola, discutiéndola y enriqueciéndola. Con un completo mapa curricular con materias como Historia y Cultura Pesquera, Historia Nacional , Regional y Local, Navegación, Piscicultura, Sistemas de Información Geográfica, Mecánica y Tecnología Pesquera, Carpintería de Rivera y Artes de Pesca, Legislación Laboral y Ambiental Pesquera. Temas ecológicos y Biológicos, así como Revolución y Pensamiento Político. Pensamiento y  Ética Socialista. Matemáticas, Estadística y Evaluación del Recurso Pesquero entre otras.

En la lectura de los resultados de las mesas de trabajo surgieron numerosos e importantes aportes de los pescadores, y de gente ligada a este sector, como la necesidad de conocer las leyes que rigen esta actividad en los mares de países vecinos y los diferentes acuerdos internacionales a que representantes de gremios pesqueros y autoridades venezolanas han arribado en los últimos años. Así como el estudio a fondo de los diferentes materiales existentes y propuestos comercial y oficialmente, para la fabricación de las embarcaciones, tomando en cuenta que en nuestras islas tenemos una realidad pesquera que cuenta con la más grande flota construida en madera del mundo y que este es un material que goza de la más amplia preferencia.
 
Entendemos que una las premisas revolucionarias de la Universidad Bolivariana de Venezuela, es una nueva concepción de la Educación integrada a los saberes del pueblo, que los sistematice y se los retorne como herramientas teórico prácticas útiles para la solución de sus más universales necesidades. Y en este campo de los pescadores artesanales, pese a sus posibles limitaciones en cuanto a la educación formal, se da una acumulación de saberes y sabiduría extraordinarios. Son vidas enteras dedicadas al ejercicio de un complejo y peligroso arte, donde la profunda conciencia de lo social  y por ende de lo humano, son  elemento fundamental.

Acertadamente Luis Rodríguez, dirigente pesquero de Manzanillo al comenzar la actividad, citó al desaparecido líder Oscar Rafael Hernández cuando a la muerte de su compañero de lucha Jesús González dijo que cuando muere un pescador, se acaba una biblioteca. Con la evocación de estos dos caballeros de la vanguardia, se realizó la histórica reunión de trabajo revolucionario en las costas de Margarita.

PRENSA NUEVA ESPARTA


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